Adolescencias

Aquellos primeros cigarrillos

Entonces no estaba mal visto fumar. Todo del mundo lo hacia.
Los profesores fumaban en clase, se fumaba en los autobuses, en los trenes, en los comercios…
Con cigarrillos de chocolate los niños intentábamos emular a nuestros mayores.
Después, cumplidos los catorce, comprábamos algún cigarro suelto, o un amigo nos pasaba un Fortuna que dieron en la boda de su prima, o robábamos alguno a nuestro padre.
Cambiábamos de marca. Hoy muchas ya no existen. Otras si.
Jugábamos a probarlo todo. Debió de ser que eramos jóvenes e inconscientes.

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